Yo, soledad
Hoy como fiera hambrienta tu recuerdo
me ha clavado sus afiladas garras.
Y el tiempo que resta para que regreses
Se me ha hecho indefinidamente largo.
Frente a mi, la línea recta y lejana
Del horizonte sombrío, Atrae mi mirada
y la
inmoviliza. Esperando ver tu silueta
que
lentamente Avanza hacia mi,
dibujada en su contraste.
Pero solo se percibe un intenso olor
A ausencia, el frió de la soledad.
Y el dolor de falsas promesas
Sin notarlo, ya el sol me ha dicho adiós
Acariciándome con sus postreros rayos.
el sangrante crepúsculo me abandono
Para dar paso a la noche, quien
Súbitamente Se llena de diamantes.
Más No así, la eterna y negrísima
noche que subyuga a mi alma.
Escudriño mis adentros, y entre tanta
Oscuridad, percibo en mi corazón
Un mortal pantano negro, Y ahí
agonizan mi alegría y mi esperanza.
Entre lágrimas amargas y saladas
Que cuelgan indecisas de las
Trémulas pestañas, Se asoma mi desdicha
Otra noche empapada de nostalgia,
me tiende sus helados brazos.
Y la nevada llegara a mi alma
convirtiendo sin piedad al corazón
En un témpano inerte…
Vacío de toda dicha y enfermo de añoranza.
Victoria Benitez
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